El ciclo menstrual o ciclo sexual femenino es el proceso que prepara al útero de la mujer para el embarazo todos los meses, mediante el desarrollo de los gametos femeninos y que produce una serie de cambios fisiológicos en la mujer. Pero, ¿ hasta qué punto repercute en la práctica deportiva?.
La primera pregunta que me he planteado es a qué sistemas energéticos afecta este ciclo menstrual que determinará una planificación adecuada a su influencia, es evidente que su grado de incidencia en cada una de las deportistas es muy variable, pero intentemos ver qué nos dicen las evidencias científicas.
Los estudios de Romero-Moraleda y col, (2019) mostraron que, en conjunto, la fuerza, la velocidad y la potencia fueron similares en todas las fases del ciclo menstrual.

Sistemas energéticos y su influencia en el ciclo menstrual
Otro de los estudios más interesantes que hace referencia a los diferentes sistemas energéticos y su grado de influencia en el rendimiento femenino es el que realizó en 2003 Janse de Jonge, XA. Determinando que el ciclo menstrual no afecta a la contracción muscular ni al consumo de VO2max, llegando a la conclusión:- “ En deportes de predominio anaeróbico no sería necesario adaptar la planificación a las fases del ciclo menstrual para obtener rendimiento, haciéndose necesario en deportes de resistencia sobretodo en condiciones de calor y humedad”.
En la misma línea el profesor Vaiksaar S. (2011) determina que no hay variación en la concentración de lactato sanguíneo en un grupo de remeras que utilizó de muestra en su investigación, asegurando que no es necesario planificar en función del período sexual en deportes de alta concentración de ácido láctico.
Tal vez uno de los deportes donde la resistencia es más determinante es el ciclismo, que actualmente junto con el triatlón son de los deportes donde más ha crecido el número de licencias federativas femeninas. Wiecek M y colaboradores han determinado este mismo año la influencia de la menstruación en la velocidad inicial, realizando 4 test mensuales sobre 20” a máximo rendimiento, llegando a asegurar que el los cambios hormonales durante el ciclo menstrual no influyen en el rendimiento anaeróbico, la velocidad inicial o la resistencia anaeróbica en las mujeres.
Parece ciertamente que en esfuerzos de corta duración eminentemente anaeróbicos, no hay alteración de facultades en ninguna etapa o fases menstruales, hasta el punto de que tampoco afecta a la hipertrofia muscular como ya se ha indicado y qué también demostró en Junio de 2016 Sakamaki-Sunaga, M.
La mayoría de estudios hacen referencia a disciplinas donde la capacidad de prolongar un esfuerzo en el tiempo no es lo más determinante, necesitábamos encontrar evidencias y estudios centrados en el sistema energético aeróbico para valorar de forma adecuada y plantear una planificación basándonos en los ciclos menstruales. Las investigaciones de Tenan, M.S. nos han parecido cruciales para el desarrollo del resto del artículo, examinando los efectos profundos de las hormonas sexuales tienen en el sistema nervioso, sus trabajos examinan la influencia del ciclo menstrual sobre la fuerza isométrica máxima y la contracción muscular durante una tarea de resistencia, concluyendo que existe una clara disminución del rendimiento en la fase lútea del ciclo menstrual de la mujer.
Veamos a continuación cómo afrontar la práctica deportiva en cada una de estas fases.
Fases del ciclo menstrual y prescripción de ejercicio.
Fase menstrual: Comienza con el primer día del periodo. Suele durar entre 3-5 días y es el sangrado propio de expulsar el endometrio y otras sustancias. Durante esta fase aumenta el nivel de glucosa en sangre y disminuye el peso corporal y los niveles de estrógeno (hormona esteroide femenina) y progesterona disminuyen.
Esta falta de estrógenos está directamente relacionada con un aumento del tiempo de recuperación muscular, citando a Sipavičienė, S. (2013) y afecta de manera directa al rendimiento aeróbico. Del mismo modo hay que tener en cuenta que cualquier tipo de pérdida de sangre provocan en el organismo la pérdida de hemoglobina y se podría pensar que condiciona el transporte de oxígeno.
Durante esta fase se debería disminuir el volumen de entrenamiento en cuanto a tiempo, pudiendo mantener la carga elevando ligeramente la intensidad en las sesiones.
Fase folicular: En esta fase aumentan los niveles de estrógeno que hace que la capa interna del útero, el endometrio, se haga más gruesa y más confortable para albergar un posible óvulo fecundado propio del embarazo. Además, otra hormona conocida como hormona foliculoestimulante (HEF) aumenta, lo que produce el crecimiento de los folículos ováricos, donde cada folículo contiene un óvulo. El aumento del nivel de estrógenos trae consigo el aumento de la hormona luteinizante (HL) encargada de hacer que los folículos se rompan y liberen así a un óvulo.
En contraposición con la fase anterior aumentaremos la carga de las sesiones aumentando tanto el volumen como la intensidad.
Fase ovulatoria: aproximadamente a mitad de ciclo (del día 14 al 28). Es la fase en la que el óvulo abandona el ovario. En esta fase la temperatura corporal puede llegar a disminuir hasta en 0,5ºC, pero enseguida se produce un brusco aumento de esta temperatura.
Es una etapa que apenas dura 3-4 días y las indicaciones sobre el entrenamiento de resistencia no varían con la etapa anterior
Fase lútea: Después de que el óvulo se haya liberado, los folículos se transforman en una sustancia llamada cuerpo lúteo que es la encargada de generar la progesterona. Este proceso es interrumpido en el caso de que no se lleve a cabo la fecundación, haciendo que la pared del útero se desprenda y dando lugar a una nueva regla. Empezaría así otro ciclo menstrual.
Es durante esta fase cuando se producen los cambios más significativos en el cuerpo de la mujer. Entre otros, vamos a destacar:
– Aumenta la masa corporal debido a la retención de líquidos y a la alteración en la relación sodio/potasio.
– Aumenta el volumen de respiración por minuto.
– Disminuye el tiempo de supervivencia de los glóbulos rojos así como el número de plaquetas en sangre.
– En esta fase del ciclo también aumenta la producción de prostaglandinas, unas moléculas de constitución grasa que intervienen en procesos inflamatorios, lo que hace que muchas mujeres sufran dolores abdominales durante los días previos al período.
Durante esta fase se recomienda una disminución de la carga del entrenamiento, tanto de la intensidad como de volumen, siendo la fase ideal para mesociclos de descarga, regenerativos, de transición o periodos de recuperación.



